Siempre me he educado en colegios de monjas, era mi último curso, el curso que no olvidaría, en la vida, ni en sueños pensé ver lo que vi.Todo empezó una mañana , era un viernes cualquiera, y como cada viernes, teníamos clase de religión. A las 9.30 misa y luego clase con el sacerdote, al acabar le pedí a esta hablar con el,……cuando acabes las clases ven a la capilla, te espero. Salí antes de hora, y me dirigí directamente a la sacristía, esperando encontrarlo hay,conforme me acercaba, oí unas vocees susurrar, me pare en seco, temiendo molestar, se oyó un leve gemido, la puerta estaba entreabierta,y mi curiosidad pudo mas, lo que vi. me dejo helada, la madre superiora haciendo cositas con el sacerdote. Una monja y un sacerdote en pleno revolcón,me quede mirando lo que, para mi era prohibido, los cuerpos desnudos, refregándose en un camastro, la imagen me excito, y empecé a masturbarme. Sabia que lo que hacia era pecado, pero y ellos? Mi excitación subía por momentos, y el morbo muy fuerte, para una cría de dieciséis años, crecida en un ambiente religioso, con los tabúes típicos de la época, estaba muy excitada y por primera vez desee ser monja para gozar de esos placeres prohibidos.Descubrí algo en ese curso, que me haría cambiar mi visión del clero, algo que siempre me habían inculcado como pecaminoso, y era que entre el clero no hay pecado ,si no sexo.
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