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En
una oficina como cualquier otra de algún
lugar del planeta, se encontraba sentado en la mesa de su despacho
un gerente que la gente siempre decía de el que estaba muy bien
dotado, igual solo eran habladurías. El bien dotado llamo a su
secretaria para que le preparara unos documentos, y bien la
secretaria de tal alegría, comenzó a planear un plan para descubrir
si dicho miembro era tan enorme como se decía y ella se calentaba
solo de pensarlo. Pues bien pasados unos minutos la eficaz
secretaria entro con los documentos, y que mala suerte se les
cayeron o los tiro, porque uno fue a parar justamente debajo de la
mesa y a la altura de lo que podía ser lo enorme. Ni corta ni
perezosa, comenzó su estrategia acariciando los muslos de su
gerente favorito, ella comenzó a notar que cierto bulto del pantalón
iba creciendo rápidamente, y sin pensarlo lo libero para que no
llegara a romper la bragueta. Cuando aquel pene, mejor dicho súper
pene salió la secretaria se quedo por un momento paralizada, pero su
reacción instantánea no tardo, se volcó hacia el aparato y comenzó a
comérselo, despacito, despacito para ya acto seguido con más
rapidez. El señor gerente no decía nada ante su asombro y con sus
gemidos de placer, ya estaba bastante ocupado. Aquel súper pene de
un momento a otro iba a estallar, y la chica tenia que estar
preparada porque con su tamaño cuanto esperma iba a sacar. Y estallo
y no dejo ninguna gota se nota que estaba hambrienta de buena leche.
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